lunes, 19 de mayo de 2014

Grooming. Consejos para padres.

Cómo evitar el 'grooming'

Deténgase en estas lineas. Estos 10 consejos pueden evitar que su hijo sea víctima de un abuso sexual a través de Internet.
1. Involúcrese y aprenda a manejar las nuevas tecnologías. Le ayudará a saber qué hace su hijo cuando está conectado y los posibles riesgos a los que se enfrenta.
2. Enseñe a su hijo a ignorar el spam y a no abrir archivos que procedan de personas que no conozca personalmente o sean de su confianza. Explíquele que existen programas capaces de descifrar nuestras claves de acceso al correo electrónico.
3. Sitúe el ordenador de la casa en una habitación de uso común, donde pueda tenerlo controlado. Evite, en lo posible, colocarlo en el dormitorio de sus hijos.
4. No instale una web cam en el ordenador. O si lo hace, procure restringir su uso me¬¬diante una clave de seguridad que sólo usted conozca.
5. Hable con su hijo sobre qué hace cuando navega por Internet: qué páginas visita, con quién habla y sobre qué.
6. Insístale en que no debe revelar datos personales a gente que haya conocido a través de chats, Messenger, MySpace… Y pregúntele periódicamente por los contactos que va agregando a su cuenta de Messenger u otro tipo de mensajería instantánea. ¿Quiénes son? ¿Dónde los ha cono¬¬cido?
7. Explíquele que nunca ha de mandar fotos ni vídeos suyos ni de sus amigos a desconocidos.
8. Háblele de los riesgos de Internet. Que sea un mundo virtual no quiere decir que no pueda acabar afectándole. Con apagar el ordenador a veces no es suficiente.
9. Si nota que su hijo se comporta de forma extraña -le nota ausente, preocupado, pasa muchas horas conectado-, puede ayudarle este libro: Técnicas de hacker para padres. Cómo controlar lo que hace tu hijo por el ordenador (Creaciones Copy¬right), de Mar Monsoriu.
10. Si cree que su hijo está siendo víctima de grooming, contacte con la asociación Protégeles (www.protegeles.com). O dirí­jase a la Brigada de Investigación Tecnológica de la Policía (denuncias.pornografia.infantil@policia.es; 915 82 27 53) y a la Brigada de Delitos Telemáticos de la Guar¬¬dia Civil (delitostelematicos@guardiacivil.org). Esa persona puede estar aco¬sando también a otros menores

viernes, 9 de mayo de 2014

¿Quienes son los lobos?

Estos individuos utilizan los chats y las redes sociales como vehículos para tomar contacto con sus víctimas. Generalmente crean una identidad falsa (puede ser la de "un famoso") en Facebook o Twitter utilizando su imagen, y desde ese lugar toman contacto con el menor para emprender el camino del engaño que finaliza con una violación o abuso sexual.
Mediante mecanismos de seducción busca el intercambio de imágenes comprometedoras de contenido sexual, que luego son utilizadas para extorsionar a las víctimas con la amenaza de su exhibición a familiares o amigos

El pedófilo puede hacerse pasar por otro adolescente y mediante mecanismos de seducción buscar el intercambio de imágenes comprometedoras de contenido sexual, que luego son utilizadas para extorsionar a las víctimas con la amenaza de su exhibición a familiares o amigos.
En todos los casos, el objetivo de estas acciones es uno solo: mantener un encuentro real con el menor o adolescente para abusar sexualmente del mismo.
Este delito, que ha sido reconocido en varios países ;Reino Unido, Australia, Estados Unidos, Canadá y Alemania, entre otros más y nada menos..
En el 2012 fueron arrestadas en España 261 personas por delitos relacionados con la pornografía infantil y el ciberacoso, según explican fuentes del Ministerio del Interior, y explican que en los cinco primeros meses de este año la Brigada de Investigación Tecnológica realizó 53 investigaciones vinculadas al grooming (acoso a los menores por Internet) y a la distribución y producción de imágenes de contenido sexual con menores.
Además, en una de sus últimas actuaciones lograron identificar hasta 32 menores víctimas de un pedófilo que los chantajeaba a través de las redes sociales y aplicaciones de mensajería «hasta conseguir encuentros sexuales con ellos», según informan fuentes del ministerio.
En Galicia, en los últimos años se han producido varias detenciones dentro de las grandes operaciones contra la pornografía infantil, además de otros muchos casos aislados que han sido juzgados por tenencia de material sospechoso en sus equipos informáticos.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Perseo. Ángeles de la muerte. Depredadores suicidas.

 
EL ÁNGEL DE LA MUERTE RECORRE INTERNET. PARTE 3

"Tengo una obsesión con el suicidio"

Melchert-Dinkel, que aseguró estar "obsesionado con el suicidio", se enfrenta a 15 años de prisión por dos delitos incitar a jóvenes a acabar con su vida

DAVID ALANDETE Washington 28 FEB 2011 - 01:53 CET
 
Esta es la última entrega en la que EL PAÍS cuenta la historia, reconstruida con documentos judiciales, de cómo Melchert-Dinkel, un enfermero acusado de homicidio múltiple, ha obligado a EE UU plantearse dónde acaba la libertad de expresión en Internet y dónde comienza el crimen. |
Elaine, madre del joven Mark Dybrough, que se suicidó en 2005 a los 32 años, abrió el diario británico The Sunday Mercury el 5 de mayo de 2008 y, ojeando sus noticias, se encontró con un nombre familiar: Li Dao. Era el nombre de la enfermera norteamericana que había entrado en supuesto pacto de Internet con su hijo para suicidarse. Titulaba el diario: "Un monstruo de Internet se hace amigo de los débiles para poder verles morir online". Escribía la periodista Fionnuala Bourke sobre la experiencia de Sarah Dove [el nombre es un pseudónimo], una ex adicta a la heroína de 35 años a la que William Melchert-Dinkel había intentado incitar al suicidio: "Para ganarse su confianza, Falcon Girl [otro de los nombres que usaba Li Dao] le dijo a Sarah que previamente había ayudado a un hombre de Birmingham de 32 años a matarse en 2005. Dijo que había visto al hombre morir con su cámara y le pidió a Sarah que se comprara una, para poder verla morir también".
A Elaine no le quedaba duda: ese joven de 32 años era su hijo Mark. Ella ya albergaba sospechas de que la tal Lio Dao era una sádica que incitaba a la muerte, no una persona con tendencias suicidas. Como en la información se mencionaba a Celia Blay, maestra jubilada de 65 años que había seguido la pista al enfermero que se escondía tras aquellas falsas identidades, contactó con ella. Por entonces, Celia había podido hablar con el enfermero Melchert-Dinkel, a través de un programa de chat.
Con la guardia baja, ese padre de familia de Minesota había aceptado hablar a través de videocámara. Celia había logrado hacerle una foto a la pantalla del ordenador con su teléfono y que el enfermero le pasara, finalmente, una foto suya. En aquella conversación, que luego pondría en manos de las autoridades norteamericanas, el enfermero le había confesado que había llegado a incitar al suicidio a adolescentes de 15 años. Celia le dio finalmente a Elaine el verdadero nombre de aquel ángel de la muerte, una información que había logrado a través de un registro de conexiones a la Red: William Melchert-Dinkel. Ambas comenzaron una campaña para cazarle en EE UU.
Por aquel entonces, la policía del condado de Ramsey, en Minesota, ya le pisaba los talones a Melchert-Dinkel. Los detectives habían recibido diversos correos de Celia, desde Reino Unido. Uno de ellos provenía rebotado de una dirección de Yahoo que también era propiedad del enfermero de 48 años. Finalmente, el 1 de julio de 2009, el sargento William Haider acudió a su residencia familiar. "Ya sé por qué viene", le dijo. Según explicó el agente en su declaración jurada: "Melchert-Dinkel admitió haber usado [las direcciones de correo asociadas con Falcon Girl y Li Dao] junto con el nombre Cami para asesorar, incitar y crear pactos de suicidio, típicamente por la vía del ahorcamiento, con diversos internautas... durante los pasados cuatro o cinco años... y estima que ha ayudado o incitado a unas cinco personas a cometer suicidio a través de la Red usando su ordenador".
El enfermero le entregó al agente su ordenador, que se ha usado como prueba en el juicio. Según reveló posteriormente la cadena de televisión canadiense CBC, Melchert-Dinkel acudió esa misma noche al servicio de emergencias de un hospital cercano, con una evidente crisis de ansiedad, diciendo: "Estoy obsesionado con el suicidio". La policía, mientras, encontró sus conversaciones con la estudiante canadiense Nadia Kajouji, que se había suicidado en marzo de 2008 saltando a un río. Los agentes de EE UU contactaron con los de Canadá y con Celia Blay y Elaine Dybrough, en Reino Unido. Recabaron pistas suficientes para abrir un caso. La demanda se presentó el 23 de abril del año pasado.
Se presentaron contra Melchert-Dinkel dos cargos de "asistencia al suicidio", aplicados hasta entonces a casos de eutanasia en enfermos terminales. La pena máxima a la que se enfrenta es de 15 años de prisión y 30.000 dólares [21.800 euros al cambio actual] por cada uno. "Haciéndose pasar por una joven, amable y simpática mujer que trabajaba como enfermera en una sala de urgencias de un hospital, incitaba a la gente cometer suicidio", dijo el fiscal en su acusación formal. "Admitió que sabía que la asistencia en el suicidio era ilegal, y específicamente que es ilegal en Minesota... Admitió haber entrado en pactos de suicidio con unas 10 u 11 personas de todo el mundo a través de Internet. Admitió haber pasado de asistir en el suicidio a incitar al suicidio".
Melchert-Dinkel, es cierto, no ha negado dar información copiosa sobre el suicidio ni estar fascinado por la muerte autoinfligida. Pero sus abogados han armado una estrategia de defensa que se fundamenta sobre la base de la libertad de expresión. En EE UU, la primera enmienda constitucional ampara cualquier tipo de discurso personal, siempre que no sea una incitación directa y con resultados tangibles a cometer un crimen. Si eso es lo que hizo el enfermero que se escondía tras las fachadas dulces y amables de Li Dao, Falcon Girl y Cami D, tres ángeles de la muerte, es algo que ahora dirime el juez Thomas Neuville, quien acabó de escuchar los alegatos de los abogados del caso el pasado jueves.
                     http://internacional.elpais.com/internacional/2011/02/28/actualidad/1298847602_850215.html

martes, 6 de mayo de 2014

calendario, opciones


Miércoles 21
Jueves 22
Lunes 26
Viernes 30
Izan
Darío
Patricia
Paola
Alba
Manuel
Claudia
Guiller                      Ezequiel
Gabriel                     Daniel
Lola                           Andrea
Adrian                       Fernanda
Julian                        Juan Soraya                      Yania
Jorge                         Analia.
Ismael
Adrian
Marco
Sarai
Jaime
 
Lucía
Francisco
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Paula
Yasmina
Alba
Ana
Irene
Luisa
Álvaro
Alejandro
Pablo

 

 

Clara dice

lunes, 5 de mayo de 2014

La novela policiaca española.

Como antecedentes remotos del

relato policiaco suelen citarse El clavo (1853), de P. A. de Alarcón, La
incógnita (1889), de B. Pérez Galdós; La gota de sangre (1911), de E.


Pardo Bazán (que escribió, además, algunos cuentos relaciona-dos con
el tema: De un nido, 1902, La cita, 1909, etc.), Una mancha de sangre

(1915), de J. Belda, El vampiro rojo (1931), de A. Fernández Arias, etc.


Entre los años veinte y la Guerra Civil surgen algunas colecciones

(»Detectives», «Enigma», «Biblioteca Oro»), en las que se editan novelas

de crimen y relatos policiacos elaborados según el modelo de la novela

de enigma. En la etapa de la Dicta-dura (1939-1975), continúa la

colección «Biblioteca Oro» (con novelas de V. Arias Archidona, J.

Mallorquí, etc.), y aparecen la «Serie Wallace>, (con obras del

mencionado A. Fernández Arias, M. Vallvé, etc.), la «Colección Misterio»

(con textos de G. y L. Gossé, G. López Hipkiss, y otros), etc. De esta

época arrancan algunos de los antecedentes del re-lato policiaco
autóctono, al publicarse El inocente (1953), de M. Lacruz, las novelas


de F. García Pavón que tienen como protagonista a Plinio, jefe de

Policía Municipal de Tomelloso, y algunos textos de M. de Pedrolo, T.

Salvador, A. Núñez Alonso, C. Paradinas, etc.

En este mismo período surge en algunos países

hispanoamericanos un notable cultivo del relato policiaco, con obras de
verdadera calidad literaria, especialmente en Argentina: Un modelo

para la muerte (1946), de J. L. Borges y A. Bioy Casares; Los que

aman, odian(1947), de A. Bioy Casares y S. Ocampo; Triste, solitario y

final (1973), de O. Soriano, etc. También se desarrolla en Cuba

(Asesinato por anticipado, 1966, de A. Correa, Enigma para

un domingo,

Es en el período democrático, hacia finales de los setenta, cuando
se puede hablar ya con rigor de la aparición de una novela policiaca y
criminal o negra en España, sobre todo, a partir de las obras de M.
Vázquez Montalbán: La soledad del manager (1977), Asesinato en el
Comité Central (1981), Los pájaros de Bangkok (1983), La Rosa de
Alejandría (1984), etc., cuyo protagonista es el detective Pepe Carvalho.
 
Se ha indicado que este autor utiliza los recursos de dicha novela «para
incorporar al relato un agudo y sabroso análisis de la realidad nacional,
tanto en sus conflictos histórico-sociales y políticos como en su
 
dimensión cultural» (S. Sanz Villanueva, 1992). En la década de los
ochenta aparece una serie de narradores con obras de notable valor en
 
este campo, entre los que cabe citar a J. Madrid (creador del detective
Toni Romano: Un beso de amigo. 1980, Nada que hacer, 1984, Regalo
de la casa, 1986, etc.), A. Martín (Por amor al arte, 1987), Barcelona
Connection, 1988), J. Martínez Reverte (Demasiado para Gálvez,
1979, Gálvez en Euskadi, 1983), P. Casals (La jeringuilla, 1986, El
señor de la coca, 1988, etc.), F. González Ledesma (Crónica
sentimental en rojo, 1984), C. Pérez Merinero (La mano armada,
1986), J. Ibáñez (Mi nombre es Novoa, 1986), etc.
 
El desarrollo reciente, en España, de esta novela policiaca (o
«novela negra, como prefieren algunos críticos), que ha logrado un
prestigio literario por obra de los autores mencionados. coincide con la
vuelta al gusto por contar, con la recuperación de la narratividad, que
se advierte en bastantes escritores (E. Mendoza, J. J. Millas, L. Mareo
Díez, J. M. Merino, etc.), alguno de los cuales, Mendoza, p. e. (La
verdad sobre el caso Savolta, 1975), e, incluso, J. Benet (El aire de un
crimen, 1980) utilizan elementos de novela policiaca, o de novela negra.

La novela policíaca.

Es un tipo de relato en el que se narra la historia de un crimen,

cuyo autor se desconoce, y en el que, a través de un procedimiento

racional, basado en la observación e indagación (llevada a cabo, normalmente,

por un detective), se logra descubrir al culpable o culpables. La

denominación de esta modalidad de relatos varía según los distintos
países: detective novel, roman policier y roman noir, Kriminalroman,


etc. Dichas denominaciones figuran también en la critica española:

novela de detectives, novela policial, novela negra, novela criminal, etc.

Entre los antecedentes remotos de la novela policiaca o criminal

suelen citarse unos opúsculos publicados en Inglaterra en las primeras
décadas del siglo XVIII (The Newgate Calendar, The Malefactor's

Register, etc.), en los que se relataban las aventuras de ciertos delincuentes


y las circunstancias de su captura por la policía. Estos

relatos, escritos, al parecer, con un fin educativo, y basados en

dichos delincuentes, introducen ciertos elementos de ficción que

magnifican las hazañas de estos criminales, respondiendo

probablemente a las expectativas de un público lector que seguía con

interés estas publicaciones. Posteriormente, surgen ciertas biografías
de delincuentes, escritas en forma anovelada (Lives of de most

remarkable criminals, 1732). Uno de esos criminales, Jonathan Wild,


ahorcado en 1725, «tendrá su cronista en Daniel Defoe, y su novelista
en Henry Fielding, en su The history of the life of late Mr. Jonathan

Wild the Great (1743)» (A. del Monte, 1962). Un tipo similar de relatos


surge también en Francia sobre célebres bandidos y criminales, como

L. Mandrin, P. Coignard, etc. De ese mundo de la marginalidad social

procede un famoso delincuente, E. F. Vidocq, convertido más tarde en

agente secreto de la policía (1810) y dedicado a combatir a las bandas

criminales, el cual escribió varios libros sobre este ambiente de la

delincuencia y las actuaciones de la policía en su tarea de
investigación y captura de los malhechores: Los ladrones, 1836; Los

fogoneros del Norte, 1845, etc. Estos libros, al igual que sus Memorias


(1828-1829), gozaron de una gran acogida en Francia. Esta

última obra, traducida al inglés, fue conocida por el que, comúnmente,

es considerado como el iniciador de la novela policiaca, E. A. Poe. En
su libro Los crímenes de la calle Morgue (1841),
aparece ya el

esquema básico y los caracteres peculiares de este tipo de relatos: un

crimen misterioso (dos mujeres asesinadas en una estancia

impenetrable), una investigación del caso a través de minuciosa

observación y razonamiento, el encuentro de la solución (después de

desechar las hipótesis no funda-das y haber comprobado la validez de

la que en principio parecía menos creíble: un orangután, causante de

esas muertes), y, finalmente, presencia de un detective (C. A. Dupin),

como personaje fundamental, a cuya indagación se debe la resolución

del caso, y no a la policía oficial.

En el desarrollo posterior de este subgénero narrativo inaugurado

por E. A. Poe, se mantendrá, en lo esencial, este esquema de novela

(crimen inexplicable a primera vista, investigación sobre el caso,

solución del mismo), la cual presenta como característica más sobresaliente

la técnica del relato a la inversa, ya que empieza por el final de

la historia (una muerte, la desaparición de una persona o de un objeto

de valor) y se encamina hacia el comienzo de la misma: la comisión del

asesinato, secuestro o tobo, y el descubrimiento del culpable. Otro

rasgo peculiar afecta a los personajes, marcados por un carácter

estático (no sufren alteración o evolución en el transcurso de la obra) y

manqueo: buenos-malos, policía o detective-delincuente, delatorencubridor.

etc.

Entre los cultivadores más notables de la novela policiaca, figuran

los británicos A. Conan Doyle (creador del detective privado Sherlock
Holmes: Las aventuras de Sherlock Holmes, 1892; Las memorias de

Sherlock Holmes, 1894, etc.); A. Christie (que configura a: detective H.

Poirot: El misterioso caso de Styles, 1921; El asesinato de Rogelio

Ackroyd. 1926, etc.), los norteamericanos E. Wallace. W. Irish, S. Van


Dine, etc., los franceses E. Gaboriau, M. Leblanc, P. Souvestre, P. Boileau

y Th. Narcejac, el belga G. Simenon. etc.

Un tipo especial de relato, vinculado a la novela policial o criminal,
es la denominada *novela negra norteamericana (surgida en torno a la


crisis del 29), cuyos representantes más destacados son D. Hammett, J.

M. Cain. Chandler, Ch. Himes, etc., y que, por sus peculiares
características, merece un estudio aparte.


Aunque bastantes novelas policíacas (p. e., las de A. Christie)

caen dentro de lo que se ha dado en llamar *paraliteratura, sin

embargo, otras son reconocidas hoy como obras de in-negable valor por

su perfección en cuanto a estructura, desarrollo de la intriga y en el

arte de narrar. De hecho, prestigiosos escritores han incorporado a

algunas de sus obras cierras técnicas narrativas de la novela policiaca,

p. e., Graham Greene, A. Robbe-Grillet, Dürrenmatt, J. L. Borges, A.

Bioy Casares, etc.


viernes, 2 de mayo de 2014

Novela negra: Clara dice


Estamos acostumbrados casi todos, y más los chicos de las nuevas generaciones a explotar los recursos que la red nos ofrece sobre todo en materia de comunicación. Redes sociales, chats diversos como ser Messenger y el correo electrónico forma parte de nuestras vidas. Pero no sólo con nuestros conocidos y amigos como fue ideado en su momento, sino que compartimos nuestros momentos con perfectos desconocidos.
Y ello puede traernos consecuencias indeseadas a todos nosotros si no tomamos las precauciones del caso y de eso va la novela donde nos presenta a Trápaga, un comisario que procura ayudar a Beatriz, madre destrozada por la muerte de su hija adolescente de una forma que no se puede explicar, al tiempo que busca respuestas en los nuevos medios de comunicación.
Narrada con una gran categoría que nos rememora a los grandes autores del género, en esta ocasión no vamos al Londres misterioso ni a la Inglaterra Victoriana como la mayoría de las novelas que conocemos, sino que nos adentraremos incluso en nuestras propias vidas pues nadie queda por fuera del mundo virtual que se ha creado y que si bien nos ofrece millones de oportunidades y puertas, también tiene sus contras que no está de más tener en cuenta.
Y realmente procura eso aunque quizá no haya sido la idea de su autor (eso no lo sabremos aún) generar conciencia de un aspecto que no todos vemos en el vigor con el cual utilizamos las redes sociales


El Grooming en las noticias

http://elpais.com/diario/2010/02/22/sociedad/1266793207_850215.html

El hombre detenido hace una semana en Cádiz por violar a una menor contactó con ella a través de la red social de Internet Tuenti y luego la amenazó con enseñar las imágenes comprometidas que ella le había enviado para conseguir la cita en la que presuntamente cometió el abuso. Los adolescentes utilizan de forma creciente imágenes en las que aparecen medio desnudos o en actitudes sensuales para ligar a través de las nuevas tecnologías. Y muchas veces esas imágenes salen del contexto en que se hicieron o enviaron y se vuelven en su contra con consecuencias perjudiciales o incluso trágicas.
Tan dramáticas como lo fueron para Tiri, el niño de 11 años que se suicidó en Puerto Real (Cádiz) después de que su acosador distribuyera entre todos sus amigos las fotografías en que aparecía semidesnudo. O el caso de Jesse Logan, la estadounidense de 18 años que se ahorcó en su habitación algunos meses después de haberle enviado una fotografía comprometida al que entonces era su novio. Cuando se acabó la relación, él pasó la imagen a sus compañeros del colegio.

La última variante del problema es el envío de imágenes por teléfono móvil


El origen de todas estas situaciones es el envío de fotografías muy personales a gente que a veces ni conocen o que pueden estar simulando ser otra persona. Los más expuestos son los jóvenes entre 13 y 17 años, según Jorge Flores, director de Pantallas Amigas, una web de promoción de la seguridad de los jóvenes en las nuevas tecnologías. "Lo hacen para ligar, coquetear, o simplemente relacionarse y divertirse. Otras veces lo hacen por la presión del grupo, el sentimiento de pertenencia o el deseo de transgredir. Pero, en general, no ven las consecuencias. No creen que las imágenes vayan a salir. Pero salen, algunas veces, incluso, como una broma", afirma Flores.
El psicólogo Javier Urra, primer Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, corrobora la motivación de los adolescentes. "Es una manera de sentirse aceptados en el mundo virtual, consideran que es su forma de hablar y que los adultos se asustan porque no las entienden. Es su espacio de autonomía, su mundo íntimo". El 85% de los menores entre 10 y 15 años conectados a Internet, según un reciente estudio del Observatorio de la Seguridad de la Información, responde que no sabría qué hacer ante un caso de acoso en la Red, indica Urra.
La última práctica de riesgo a la que se ha dado nombre es el sexting, o envío de este tipo de fotografías a través del teléfono móvil. Jorge Flores cree que, en este caso, "el problema es mayor porque hay menos percepción de riesgo y los adolescentes tienen muy poca cultura de la privacidad". El psicólogo cree que, para los nativos tecnológicos, manejar conceptos como la privacidad de lo personal es muy complicado: "Creo que habrá un efecto rebote y se estabilizará, pero se necesita tiempo".
La historia puede acabar mal pero, aun sin ser así, es necesario fomentar la prevención. El envío o tenencia de fotografías comprometidas de menores "constituyen un delito de pornografía infantil, aunque sea entre los propios menores", asegura el director de Pantallas Amigas, quien añade que se pueden generar importantes sanciones, que pueden ser económicas o incluso llevar al internamiento en un centro de menores

domingo, 27 de abril de 2014

La participación de Marco :-)

Ten doce anos,
e toquéa a sesta de vellíño.
O terror das tòpias,
mesmo de coéllos.
Do que fuxía a gran rata de río.
Agora todo son melindres......
Bo colchón,
en recibir raiólas.
E gran desexo de agarimo,
que amosa en descaro.
Hoxe notéi que róe mal o penso,
tocará enxúndia mol.
Que non hai encías eternas,
nin colmillo que non se atranque.
É o meu derradéiro...
Cando Tigris me falle,
nin un sucesor....
Que mágoa tan grande,
denantes unha lea.
Pasamentos variádos,
leváronnos ate aqui, os dous.
"Tigris", a sombra do meu preferído,
case tres anos que se fói "Dous"
Chegóuche o tempo do teu reinado,
exércelo na proba de sofás, butacas, sillas, sillóns, camas, alfombras grosas, ou rodapé o sol.
Meu gatiño vello,
meu compañeiro.
Quen a tua sorte tivera...
Aínda que tamén sofres de soedáde.
Moito che agradézo,
que mais levadéira fagas a miña.

De cando recapitulacións

Del encuentro con Marité.

Saía coa camisa abrochada ate o último botón, as moedas xustas para o billete, e unha nota con todo o que tiña que facer no dia.
De luns a venres, na perfecta rutina, bebía os minutos coma píldoras dosificadas para un sentimento de vida fel...
iz.
O sábado. non había botón, a nota subliñada en laranxa, e o reloxo marcaba diferenza.
O domingo, era o dia.
Nin botón, nin nota, nin reloxo.
Ninguén sabía, case nin el.
Permitíuse deixar unha pequena pista, invisíbel para o que se subía o coche.
Ninguén miraba a parte de atrás...